Le presté plata a Morales del tercero 'por última vez' en 2019 y hoy lo vi bajar de un Peugeot 408 nuevo con patente de este año
Morales del tercero me sacó cuatrocientos mil pesos —en ese entonces era plata, che— con el cuento de que cerraba un negocio de materiales en Lanús. Me lo pidió en la vereda de Maza al 800, un jueves a la tarde, con esa cara de perro mojado que le conocía de antes. Le dije que sí, que yo soy así, que Discépolo no me enseñó nada. Hoy, a las doce y cuarto del mediodía, lo vi bajar de un 408 gris metalizado, patente reciente, con una mujer que no era su señora y dos bolsas del Coto en cada mano. Me miró, me saludó con la cabeza, y siguió caminando. Subí al departamento, agarré el papel donde tenía anotado el trato —que nunca firmamos, como el otario que soy— y lo rompí en ocho pedazos. No sé si eso es karma o soy yo el que pagó el de alguien más.
